Mostrando entradas con la etiqueta Pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamiento. Mostrar todas las entradas

Cuento oriental

0 comentarios

Cuentan que, en China, un hombre ya anciano decidió regresar al lugar donde había nacido y del que salió siendo muy joven. En el camino se unió a un grupo de viajeros que seguían la misma ruta y les explicó su deseo de volver a la tierra que lo vio nacer.

Después de varias monótonas jornadas, aquellos hombres decidieron divertirse a costa del viejo.

-Mira, anciano, estamos llegando a la tierra de tus antepasados, esas montañas que vemos las contemplaron tus ojos cuando eras niño.
El viejo, a pesar de no recordar nada, se sintió dichoso de ver aquellas cumbres.
Horas después llegaron a unas casas en ruinas.
-Mira, anciano, seguro que entre estas piedras jugaste en tu infancia.

El viejo, al ver aquel pueblo abandonado, no pudo dejar de emocionarse. Al rato, llegaron a un olvidado cementerio.

-Mira esas tumbas -le dijeron, continuando la broma-. Aquí con seguridad están enterrados tus padres, y los padres de tus padres.
Al oír estas palabras, el anciano no pudo contener la emoción, y estalló en lágrimas.

Arrodillado frente a aquellas tumbas, a aquel viejo le venían a la memoria mil y un recuerdos de su niñez, le inundaban el corazón viejas y añoradas sensaciones, la nostalgia invadía su alma con un caudal de emociones.
Pero viendo aquella escena, los viajeros se compadecieron del anciano y acordaron contarle la verdad.

-Sentimos decirte esto, pero la verdad es que queda aún mucho camino hasta que lleguemos a la patria de tus antepasados. Decidimos gastarte esta broma sólo por entretenernos. Te rogamos aceptes nuestras disculpas.
El anciano se levantó en silencio, recogió sus cosas y reemprendió el camino.

Llegada la noche, y ante el mutismo del viejo, sus compañeros de viaje volvieron a expresarle su pesar por la broma.
-Apreciado amigo, tu silencio nos produce hondo pesar, volvemos a pedirte perdón por nuestra conducta.
-Mi silencio nada tiene que ver con vuestra conducta que ya he olvidado -contestó el anciano-, se debe a que no he encontrado respuesta a una pregunta que me atormenta: ¿Cómo es posible que haya emociones verdaderas cuando éstas provienen de hechos falsos?

Lección / Moraleja:
las emociones provienen, crecen y se expresan en nosotros mismos, no busquéis razones fuera ni motivos estraños.


Imprimir artículo

Aceptación

0 comentarios



Hay un principio muy importante que a menudo se olvida cuando se habla
de cambio, de fijación de metas o de éxito en general. No es nada espectacular,
se trata más bien de un matiz. Me refiero a la aceptación.

Es una gran paradoja, pero es muy difícil cambiar aquello que primero no
hemos aceptado. La aceptación nos permite vivir en paz y cambiar lo que
puede ser cambiado sin traumas, con eficacia. Se destaca a menudo la
importancia de tener una misión, de enfrentarnos a nuestros miedos,
de tener confianza en nosotras, etc, pero también es importante saber aceptar
la realidad tal y como es.

No se trata de volvernos pasivas, de dejar de querer que las cosas cambien!
No, me refiero a un estado interior. Cuando no aceptamos algo somos como
esa gacela asustada a la que persigue la leona: recorre una gran distancia ...
pero no va a ninguna parte. Esa huida nos da la impresión de progresar cuando
lo único que hacemos es desplazarnos con el mismo problema que nos persigue
(dichosa leona...). Estamos reaccionando en lugar de actuando.

Cuanto más en paz nos encontremos respecto de una situación difícil, menos
poder tendrá esta sobre nosotros y menos impacto sobre nuestro futuro. Criticar
y rechazar nuestros problemas es comprensible, pero no nos ayuda a liberarnos
de ellos; al contrario, el esfuerzo se vuelve todavía más arduo.

Las emociones intensas y negativas que nos causan las situaciones difíciles
nos atan a ellas. Aceptar es sinónimo de soltar lastre, nos libera. Si dejamos
de resistirnos dispondremos de más energía para progresar de verdad.


Imprimir artículo

Un par de vídeos para pensar

0 comentarios

Os dejo un par de vídeos que os harán pensar. Disfrutarlos.







Imprimir artículo

Somos lo que pensamos

0 comentarios





Sí, además del somos lo que comemos, somos lo que pensamos. El primer somos es imprescindible para mantenernos con salud, vivir y nutrirnos. El segundo somos sería el que ejecuta la energía, el timón de nuestro barco después de haber repostado combustible.
Sí, es el timón de nuestro barco, ¿ Por qué no cuidamos nuestros pensamientos?.
Quizá porque vivimos en una sociedad que nos ha inculcado que lo más importante es lo exterior ya que es lo que nosotros podemos mostrar a los demás. Pero el interior es lo más importante.
A lo largo de mi vida he conocido personas que aparentaban ser felices. Su ropa, su físico, su dinero y trabajo eran lo mejor. Pero cuando hablaba en la intimidad con ellos, siempre se quejaban de su vida.
Puede parecer increíble pero, ¡es cierto!. Habían comenzado la casa por el tejado. Se habían centrado en conseguir sus metas, que por una parte es muy importante, pero habían dejado atrás sus sentimientos, sus emociones y la ilusión.
Por otra parte he conocido personas cuya vida era un desastre. Siempre quejándose y enfadados con todo y con todos. Su vida era un infierno y no encontraban salida. Su trabajo era horrible, tenían muchas deudas, sus relaciones tanto familiares como sentimentales eran desastrosas...
Pues tanto unos como los otros podrían llegar a ser felices con una sola acción: Cambiar sus pensamientos.
Si en un periodo largo de nuestra vida observamos que nuestra vida es un desastre, ¿por qué no cambiamos lo que nos está fastidiando?. Cuando en nuestras casas se rompe algo o se estropea, lo arreglamos y lo reemplazamos. Si somos tan meticulosos con nuestras cosas materiales, debemos ser lo con nuestros pensamientos.
Los pensamientos, como ya dije antes, son nuestro timón a lo largo de la vida. Con ellos manejamos cada una de las decisiones de nuestra vida. Cada triunfo y cada fracaso.
Pero por si solos no son muy útiles. Pues si navego por la vida sin ninguna señal o faro que me indique, puede hundirse mi barco y lo que es peor mi vida. Por ello nuestra máquina más perfecta, el cerebro, nos ha dotado de unas excelentes señales que nos avisan cuando nuestro barco está próximo a chocar contra un iceberg.
Son muy importantes pues nos ayudan y nos orientan para que nos demos cuenta de la clase de pensamientos que tenemos.
Voy ha darte ahora una clasificación de las emociones que experimentamos que he sacado de DAMASIO, Antonio (2005): En busca de Spinza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, pp 46 – 52.

Antonio Damasio presenta la siguiente: emociones de fondo, emociones primarias y emociones sociales.


EMOCIONES DE FONDO. Son aquellas que aun siendo muy importantes no se exteriorizan mucho en el comportamiento. Sólo un buen observador, bien sea una persona externa o nosotros mismos, puede detectar un determinado grado de energía, de excitación, de tranquilidad, nerviosismo, desánimo, entusiasmo en el sujeto que está observando prestando atención a sus movimientos, expresiones faciales, de voz… en definitiva, en todo el cuerpo. Estas emociones pueden ser el resultado de varias reacciones compuestas debidas reacciones reguladoras sencillas del propio cuerpo, procesos homeostáticos sencillos o repuestas de dolor o placer, y también de su interacción con demandas del entorno. El resultado de estas interacciones, que cambian continuamente, es lo que podemos denominar estado de ánimo, que sería la respuesta a la pregunta ¿cómo estamos? en un momento dado. Antonio Damasio nos indica que no se deben confundir estas emociones con el humor o talante ya que éstos se refieren al sostenimiento de una emoción durante un periodo largo de tiempo.

EMOCIONES PRIMARIAS O BÁSICAS. Son emociones fáciles de distinguir en diferentes especies, tanto humanas como no humanas, ya que son bastante constantes las causas que las provocan y los patrones de comportamiento resultantes. Son también la base de estudio de la neurobiología emocional y son las primeras que nos vienen a la cabeza cuando hablamos de emociones: miedo, ira, asco, sorpresa, tristeza y felicidad.



EMOCIONES SOCIALES. Aquí incluimos la simpatía, turbación, vergüenza, culpabilidad, orgullo, celos, envidia, gratitud, admiración, indignación y desdén. Este tipo de emociones también están incluidas en el repertorio de especies no humanas. Es muy probable que estas emociones hayan intervenido en el desarrollo de mecanismos culturales complejos de regulación social. Además, existen tipos de reacciones emocionales que se desencadenan sin una presencia clara y visible del estímulo, como pueden ser los comportamientos de dominancia o dependencia social, como puede ejemplificar el liderazgo y sus seguidores.
Muchas de estas reacciones emocionales pueden tener el origen en el aparato innato, de la emoción social y por consiguiente en el instinto de conservación. Pero esto también ocurre con las llamadas afinidades y aborrecimientos que tienen un origen inconsciente y que son consecuencia de aprendizaje en relación con personas, grupos, objetos, actividades y lugares y que es producido durante el desarrollo individual. Estos dos conceptos, lo innato y lo aprendido, pueden corresponder a las tradiciones intelectuales de Darwin y Freud.

Terminar diciendo que esta clasificación de emociones sigue el principio de anidamiento quedando, por lo tanto, jerarquizadas en emociones de fondo, emociones primarias y emociones sociales.
Ahora que conocemos las diferentes emociones que podemos tener, será mucho más fácil controlar nuestros pensamientos.
Cuando se nos presente un pensamiento que desarrolla una emoción negativa debemos de desechar ese pensamiento, cambiarlo, no son necesarias, nos hacen mal.
Intentar cada día tener pensamientos positivos, generará emociones positivas que a su vez inundarán toda nuestra vida haciéndonos más felices.
Es sencillo, prueba cada día a sacar lo mejor de cada situación. No importa que sea muy buena o muy mala, intenta sacar lo mejor.
Verás como tu vida te lo agradecerá y tanto si tu vida es exitosa, ha perdido rumbo o es un desastre, tu barco llegará al puerto deseado.


Imprimir artículo

Seguidores